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Durante 2011 hemos asistido al primer intento serio de Disidencia Civil Global, al que podríamos definir, de forma lacónica, como DCG versión 1.0

Ya. Ya. Me diréis que nada tienen que ver entre sí fenómenos como Wikileaks, Anonimous, la llamada Primavera Árabe, el 15M, Ocuppy Wall Street, las hambrunas de África o las manifestaciones en Rusia y China. Los medios de comunicación de masas se encargan de disipar rápidamente el rescoldo para que el fuego no prenda de verdad. Si llegáramos a considerar que el denominador común que ha provocado dichos fenómenos no es otro que la gestión perversa de la riqueza en todo el orbe, podría ser un verdadero problema para el “stablishment”.

Porque, si así fuera, las distintas sociedades civiles podríamos mirarnos, a través de mares y océanos, y podríamos darnos cuenta del verdadero poder que tenemos para defenestrar definitivamente al moribundo modelo de sistema político, económico y social al que todos aspirábamos desde la Revolución Industrial, y sustituirlo lo más tranquilamente posible, mediante el diálogo y la razón, por otro más adecuado, en el que La Democracia y Los Derechos Humanos no sean más meros cascarones conceptuales, instrumentales y vacíos de contenido real.

Sí. Lo sé. A partir de aquí entramos en el campo de la Ciencia Ficción. MemoField es también un ensayo sobre esta posibilidad: la Disidencia Civil Global versión 2.0

La realidad de este año que comienza, el 2012, será mucho más “pedestre” y previsible: los brotes de disidencia seguirán siendo “asistidos” desde los poderes imperantes, estimulados y controlados para que el derecho al pataleo siga formando parte del “modélico sistema al que la humanidad entera aspira”. Una vuelta de tuerca más para todos.

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