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Llevo toda la vida escuchando a unos y a otros preguntarse y preguntarme si esto o aquello es Arte o si más bien se trata de una tomadura de pelo. Pues bien. Aunque pienso que la mayor parte del arte que se produce es directamente mierda, he de reconocer que, en muy contadas ocasiones, florecen Obras que nos siguen ayudando a expandir la conciencia, esa “cosa” tan extraña que nos hace humanos.

La novela contiene varias tesis sobre lo que para mí es el Arte con mayúsculas y, para ilustrarlas, se citan varias obras, propias y ajenas. Una de ellas es ésta que os presento aquí. La cama tal como quedó después de meses de enfermedad de la artista: restos de comida, de flujos, condones usados, etc., etc…

¿Pensáis que esto es Arte? Y… ¿Qué es el Arte para vosotros?

Aún no acierto a saber porqué, pero esta es la entrada que mayor número de visitas recibe el blog, desde todo el mundo. Añado aquí este pequeño extracto de MemoField, cuando Marc habla a sus alumnos sobre la obra.

—Y cinco. —Marc vuelve a la pizarra para señalar con el dedo el nombre de la última obra de la lista.— My Bed.

»Tracey Emin hizo con My Bed algo tan simple y tan valiente a la vez como mostrar su realidad al mundo. Aquello que llamamos intimidad puesto al desnudo, exhibido.

»Supongo que habéis buscado la obra en Internet. Consiste en su propia cama. Sin hacer, rodeada de deshechos domésticos: condones usados, ropa interior con manchas de sangre, etc. en un ambiente de dejadez general. Según ella tal cual quedó tras una larga temporada de enfermedad, los restos de las visitas de su novio, etc., etc.

—Yaaa. Flipé un buen rato anoche viendo fotos y leyendo sobre la obra —dice asombrada Victoria—. ¿Eso es arte? —sus grandes ojos abiertos expresan sincero interés.

—¡Je! Buena pregunta. Podría darse el caso, pero puse estas cinco obras de buena fe. En serio. —Marc dibuja una amplia y sincera sonrisa paseando su mirada de uno a otro rostro de los alumnos—. Desde el momento en que me despierta sensaciones, reflexiones y me abre a una nueva perspectiva, desde luego que es Arte para mí. Continúo y veréis…

»Como siempre, intento ponerme en el lugar del artista. O al menos a su lado. Y desde ahí, pregunto al espectador anónimo: ¿Puede mi realidad modificar la tuya? ¿Puede al menos hacerte sentir algo? ¿Pudor tal vez? ¿Compasión quizá? ¿O más bien vergüenza ajena? ¿Sirve de algo mantener la esquizofrenia de una vida pública y una vida privada? ¿No le quita eso espontaneidad, frescura, autenticidad a nuestras vidas? ¿Somos seres humanos, o robots, como decía Fromm?

»¿Porqué ocultamos lo que nos hace humanos tras las máscaras sociales, los roles y los papeles que nos asigna la tradición, como decía Khrisnamurti?

»Y luego, me respondo: La obra no es provocadora en sí misma, como se ha dicho. La capacidad de escandalizarse por lo genuinamente humano —el romance, los flujos, el sexo o la enfermedad—, está solo en la mente de cada uno. Quienes se escandalizan por estas cosas deberían considerar cuánta distancia existe entre lo que creen que es su vida y la verdadera realidad de la vida. Además de las capas de cultura… Seguimos siendo también animales. ¿O no?

»¿Me seguís? Como véis soy yo mismo quien se pregunta y quien se responde. La grandeza del Arte es que me provoca esos movimientos en la mente. No puedo frenarlos hasta que mi conciencia se ha expandido un poquito para contenerlos.

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